Ecoturismo

Ecoturismo La ecología del distrito de Carmen de la Frontera es dominada por los bosques montanos y los páramos alto andino. Flora y fauna varían de acuerdo a los diferentes pisos altitudinales. En los bosques montanos, conocidos también como “bosques de neblina”, “selva alta”, “ceja de selva” o “montaña”, son muy abundantes los helechos y las plantas epifitas, tales como musgos, líquenes, achupallas y orquídeas. Entre la vegetación arbórea, conforme va subiendo la cota, encontramos el molle, el lanche, el palo blanco, el nogal, el higuerón, el ishpingo, el floripondio, el quinahuiro. Por encima de los 2500 metros muchos árboles, como arrayanes y romerillos, disminuyen gradualmente su tamaño, hasta las zonas más elevadas donde prevalecen los ejemplares enanos.

Ecoturismo En cuanto a la fauna, hay una gran variedad de invertebrados y de anfibios, y muchas especies de aves como el tucán andino, el búho, el mirlo, el relojero, el pilco, la oropéndola, la pava de monte, varias especies endémicas de picaflores y una hermosa variedad de cuervo conocido como Quien-quien; entre las aves de rapiña encontramos gavilanes y cóndores. Entre los mamíferos mencionamos los murciélagos, el puerco espín, el cuy silvestre, la zarigüeya, la nutria o lobito de río, el ante o tapir de montaña, el gato montés, el puma, y sobretodo el oso de anteojos (ucumari en quechua) única especie de oso de América del Sur, distribuido a lo largo de los Andes desde Venezuela hasta el norte de Argentina, entre los 800 y los 3800 metros de altura. Hábil trepador de árboles, este oso puede medir 1.5 y hasta 1.8 metros de longitud, y pesar 140 kilogramos; es un animal omnívoro, aunque su dieta es prevalentemente vegetariana, a base de frutas, hojas, cogollos de achupallas. En el Perú la población actual de osos de anteojos no supera los tres mil ejemplares: se trata de una especie protegida por encontrarse amenazada de extinción por la caza y la destrucción de su hábitat, el bosque de neblina, del cual sólo quedan relictos, debido a la tala y la quema impulsadas por la expansión de las áreas cultivadas. El deficitario manejo de este importante recurso natural ha ampliado cada vez más las áreas sometidas a fuerte erosión, donde es constante el peligro de derrumbes o huaycos provocados por las fuertes lluvias, con consecuencias a menudo severas para carreteras, viviendas y otras infraestructuras, lo que significa un relevante daño económico para las comunidades afectadas. A partir de los 3200 m.s.n.m, al bosque montano le sucede el páramo, ecosistema caracterizado por las frecuentes precipitaciones y la alta incidencia de neblinas. Las formaciones vegetales son prevalentemente herbáceas, con predominio de las gramíneas. Los suelos son generalmente de origen volcánico, a menudos pantanosos y de color negro por el alto contenido de materia orgánica que los convierte en almacenes de carbono. Estos terrenos poseen una elevada capacidad de captar y retener el agua atmosférica, para luego liberarla lenta y constantemente alimentando las aguas superficiales y subterráneas que permiten la práctica de la agricultura en los llanos áridos, y la disponibilidad del recurso hídrico en los centros urbanos de la costa. Y es justamente allí, en las soledades del páramo alto andino, entre las cumbres de la Cordillera de Huamaní, donde se forman las sagradas Lagunas Huaringas e innumerables pequeños lagos y cataratas cuyas aguas escurren hacia las cuencas de los ríos Quiroz, Huancabamba y Chinchipe.

Planta de Huaminga Las condiciones climáticas extremas que reinan en las alturas han hecho posible la extraordinaria biodiversidad del páramo. En los extensos pajonales azotados por el viento, donde domina el ichu, florecen cientos de especies de plantas medicinales, comúnmente utilizadas por los curanderos en sus rituales y prácticas terapéuticas. La fauna es característica, generalmente de origen amazónico: entre los mamíferos destacan, otra vez, el puma, el oso de anteojos y el ante o sachavaca, y además el conejo silvestre, el venado colorado del páramo y la musaraña, pequeño insectívoro parecido a un ratón. Abundan los anfibios, principalmente ranas alto andinas. Entre las especies de aves, mencionamos al cóndor andino, perdices, gallaretas y picaflores.

A poca distancia de Sapalache se ubica la Fuente de Santa Clara, un manantial descubierto hace varios años en terrenos de propiedad del Sr. Manuel Jaime. Al multiplicarse los testimonios de las propiedades curativas de estas aguas cristalinas que brotan directamente de una roca, la fuente empezó a ser visitada cada vez por más personas procedentes de distintas localidades, hasta que el propietario del terreno construyó en el lugar un pequeño santuario.

Catarata del Carmen Tomando la carretera que conduce al Carmen, a ocho kilómetros de Sapalache se encuentran unas imponentes cataratas llamadas Chorro Blanco: hay que dejar la carretera y tomar un sendero angosto que en media hora de subida lleva hasta la base de las cataratas, ubicadas a 2750 m.s.n.m. en una quebrada del Cerro Chinguelas, en medio de un bosque montano. Se trata de una sucesión de caídas de agua, la mayor mide unos 50 metros de alto. Más adelante, a una hora de carro de Sapalache, se llega a una catarata más pequeña llamada el Agua del Carmen, ubicada a un costado de la carretera, a la que se atribuyen propiedades curativas. Después de alcanzar una altura cercana a los 3000 m.s.n.m., la carretera empieza a bajar en dirección noreste, por la quebrada del Río Samaniego, hacia el pueblo agrícola de El Carmen de la Frontera, ubicado a dos horas en carro desde Sapalache y rodeado por cultivos de caña de azúcar y café: nos encontramos en una zona de montaña o ceja de selva, que sería oportuno dotar con un mínimo de infraestructura para alentar la práctica del ecoturismo. Pasado el Carmen, en otros cuarenta minutos se llega al caserío de Rosarios Bajo desde donde, si se cuenta con una camioneta 4x4, se puede subir por la Quebrada de los Rosarios hasta Peña Rica, donde existen vestigios arqueológicos. Desde allí, con el apoyo de guías del lugar, los amantes de la aventura podrán internarse en las partes más altas y agrestes de la Cordillera. En alternativa, desde Rosarios Bajo es posible llegar con una caminata de pocas horas al pueblo fronterizo de Salinas, en el límite entre Perú y Ecuador, para visitar los bosques espectaculares que encierran el curso del río Canchis.

Desde Sapalache se llega en 15 minutos al caserío de Pulún, de donde se disfruta de un hermoso paisaje, pudiendo divisar hacia el otro lado del valle los caseríos de Yumbe, San Antonio y Salalá. Pulún cuenta con un criadero de truchas, donde se puede conseguir pescado fresco; el apacible pueblito representa además la base ideal para expediciones a la Cordillera. Con un duro ascenso de 5 horas se llega hasta una pampa ensillada en el macizo el Cerro Pico de Loro (los lugareños denominan Cerro Campanas este sector del macizo), ubicada exactamente a 3500 metros de altura, de donde se goza de una vista espectacular de todo el valle de Huancabamba, hasta los cerros de la lejana Huarmaca. Dando la espalda al valle, teniendo el norte en frente, a la derecha se yergue la cumbre del Pico de Loro, un cerro de 3780 metros cuya cima se puede escalar sin mucha dificultad, para disfrutar desde una posición privilegiada de la inmensidad de los horizontes andinos.

Baños del Inca Desde la silla se baja en dirección noreste bordeando las laderas del Pico de Loro, teniendo a la mano izquierda una ancha quebrada (señalada en el mapa como Quebrada Chorro Blanco) y superando la Laguna Redonda o Laguna Negra de Sapalache, hasta llegar en poco más de una hora a una choza de madera desprovista de cualquier comodidad, donde sin embargo podrán encontrar abrigo quienes no cuenten con una carpa. La rústica construcción se ubica a 3314 metros de altura, en una localidad llamada “Los Mosqueros”. El camino sigue entre pajonales, se pasa por la pequeña y preciosa Laguna Palangana para alcanzar en un par de horas una quebrada dominada por el macizo del Cerro Sural: paralelo a la quebrada, a una altura promedio de 3250 m.s.n.m., corre por cerca de un kilómetro con orientación Norte-Sur un tramo empedrado del Qhapaq Ñan, el Camino Real Inca, de 6,5 metros de ancho, con muros laterales, que finalmente se pierde en el bosque.

La existencia de este importante sector del Camino Real se desconocía hasta el año 1998, cuando los vestigios fueron registrados por la arqueóloga Lorena Zúñiga en el marco de una expedición de reconocimiento financiada por la empresa EEPSA. Asociado al Camino se encuentra un gran complejo arquitectónico, con una extensión de varias hectáreas: se vislumbran por debajo del ichu y los arbustos edificaciones de piedra de forma cuadrangular, de las cuales sólo quedan las bases y parte de los muros: las dimensiones del complejo y la existencia de andenes para uso agrícola en las faldas de los cerros, testimonios de una ocupación permanente, hacen pensar en una ciudad perdida. De este antiguo asentamiento se perdió completamente la memoria, ya que no es mencionado en las crónicas y está ubicado en una zona agreste de difícil acceso. El suelo turboso e irregular es parcialmente inundado por las aguas de la quebrada, de manera que es imposible entrar con acémilas e incluso avanzar a pié resulta incómodo y fatigoso.

Piedra del Cura En el sector septentrional del complejo arqueológico, se desprende del Camino un ramal que conduce hasta la base de un peñasco en donde, unas decenas de metros más arriba, se encuentra una pequeña laguna en cuyas orillas se notan unos bloques de piedra cortados en forma triangular: todo esto deja suponer que la laguna, de la cual se origina la quebrada del Sural, fue objeto de culto por parte de los Incas y con toda probabilidad también en épocas anteriores. Existen otras evidencias arqueológicas desconocidas en el Cerro El Carmen, ubicado a poca distancia; además el Camino Real reaparece unos kilómetros más al norte: ¿Hacia a dónde iba? ¿Qué relación guarda este ramal del Qhapaq Ñan con el otro que pasa por la Cordillera Occidental, conectando Huancabamba y Caxas con Aypate?

La cercanía de las sagradas Huaringas y la leyenda de la ciudad perdida de Chicuate despiertan interrogantes y estimulan la imaginación.

¡Visítanos pronto y disfruta de la magia y el paisaje de Carmen de la Frontera!

  • Vista Exterior de la Capilla San Francisco de Asis
  • Interior de la Capilla San Francisco de Asis
  • Rio Blanco
  • Laguna de los Tres Amores
  • Flor de Pinchuri
  • Disfruta la belleza del Paisaje de El Carmen 4
  • Disfruta la belleza del Paisaje de El Carmen 3
  • Disfruta la belleza del Paisaje de El Carmen 2
  • Disfruta la belleza del Paisaje de El Carmen 1
  • Caxas Banos del Inca
  • Catarata Laguna El Carmen - Salala
  • Caserio Rosarios Alto
  • Caserio Pena Blanca
  • Caserio El Porvenir
  • Campos de cultivo Caserio Tambillo
  • Bosque de Altura - Laguna Negra Pulun
  • Bosque Natural - Laguna de Huaca
  • Disfruta la belleza de la Flora de El Carmen
  • Disfruta la belleza de la Flora de El Carmen
  • Disfruta la belleza de la Flora de El Carmen
  • Disfruta la belleza de la Flora de El Carmen
  • Disfruta la belleza de la Flora de El Carmen
  • Oveja
  • Disfruta la belleza de la Flora de El Carmen
  • Corte de lana de oveja

 

Municipalidad Distrital de El Carmen de La Frontera Sapalache
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